Terapia

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Terapias con perros para enfermos de alzheimer:

Intervención, Ayuda y Emergencias viene desarrollando desde marzo de 2004 una actividad prácticamente novedosa y desconocida en nuestro país, utilizando perros en sesiones de terapia destinada a enfermos de Alzheimer.

Por desgracia la humanidad desde el comienzo de su historia ha sufrido epidemias que han incidido sobre determinados grupos de población atendiendo a diferentes criterios que como en todo marca las diferencias entre unos y otros, por ejemplo, las plagas y epidemias siempre se han asociado a los ambientes rodeados de miseria, donde por consiguiente las posibilidades de desarrollar una enfermedad infecciosa son mucho más probables que en un ambiente limpio y saludable.

Esto quiere decir que determinadas epidemias pueden verse favorecidas por el entorno. Con el avance científico a lo largo de la historia, se ha conseguido erradicar algunas de esas enfermedades que en la antigüedad asolaban a la humanidad, en cambio ese mismo progreso tecnológico, médico y científico aún no ha conseguido encontrar solución para algunas otras epidemias que en la actualidad se extienden por el mundo.

Alzheimer:

La enfermedad de Alzheimer se podría considerar como una de esas epidemias de la era tecnológica, el progreso y la calidad de vida. Esta enfermedad degenerativa del sistema nervioso, se está convirtiendo en una epidemia que progresivamente afecta un número más elevado de personas. Al igual que en épocas pasadas donde las epidemias se cebaban con determinados grupos sociales, en la actualidad, la enfermedad de Alzheimer sigue el mismo patrón, si bien no diferencia entre clases sociales por su entorno de vida o calidad de la misma, sino que hace una distinción entre edades, atacando en este caso a personas de edad relativamente avanzada. El hecho de que durante el siglo XX la esperanza de vida en el ser humano haya alcanzado cotas muy superiores con respecto a épocas anteriores ha propiciado la aparición de nuevas enfermedades, en su mayoría degenerativas e irreversibles, y que por lo general tienen un desenlace fatal para quien las padece. Esto ha hecho que se considere a la enfermedad de Alzheimer como una epidemia del siglo XXI.

Perros y Alzheimer:

Por todos son conocidas las funciones y trabajos que realizan los perros a la sociedad en nuestro país (vigilancia, lazarillo, rescate, búsqueda de estupefacientes etc.), en cambio hay otras aplicaciones donde el perro desempeña una función valiosísima para la sociedad, dejando de ser una simple herramienta de trabajo. Una de estas aplicaciones menos conocidas por la sociedad, pero no por ello menos importante, es la del Perro de Terapia; hace más de 100 años que se conoce de la utilización de perros en determinados centros médicos de carácter psiquiátrico, en países de Europa y América, los perros llevan años colaborando con médicos y terapeutas en diferentes especialidades o sectores:

– Trabajo con pacientes psiquiátricos, sobre todo problemas de autismos y esquizofrenias.

– Trabajo en geriátricos y centros para la tercera edad.

– Trabajo en prisiones e internados como elemento socializador.

Dentro del apartado de enfermedades mentales, incluimos a la enfermedad de Alzheimer, es en este campo donde los voluntarios de Intervención, Ayuda y Emergencias junto con sus perros están desarrollando el programa de terapia asistida.

Este tipo de terapia, hasta el momento desconocida en España, ya viene siendo empleada en Australia, en algunos países Europeos y en gran parte de América desde hace años, conociéndose en nuestro país solo a nivel experimental y muy profusamente.

Tras meses de trabajo en el centro “La Pau” de Algemesí (Valencia) donde se imparten dos sesiones semanales de terapia a los pacientes de Alzheimer que acuden a diario al citado centro, a través del personal y cuidadores del centro así como por parte de los familiares de los pacientes, hemos observado cambios notables en el comportamiento y actitud de los enfermos que vienen participando en el programa de terapia.

Una característica de la patología que nos ocupa es la de sumir a quien la padece en una profunda depresión, que le lleva a un retraimiento y ensimismamiento que en muchos casos no responde a las atenciones y cuidados que le pueda suministrar una persona, ya sea familiar, terapeuta o cuidador, a estas circunstancias le unimos el hecho de que se trata de personas de edad avanzada en algunos casos con limitaciones de movilidad, agravadas ante la negativa por parte del paciente para realizar ejercicio físico. Tras observar estas características, y conociendo el beneficio tanto físico como psicológico que supone para quien padece este tipo de enfermedades el contacto con perros, iniciamos en marzo de 2004 el programa de perros de terapia, el cual nos ha proporcionado grandes esperanzas y expectativas debido al éxito que ha supuesto la actividad en el tiempo transcurrido.

Los beneficios obtenidos tras la terapia con perros se pueden observar a varios niveles.

Nivel emocional:

Los enfermos participantes en el programa de terapia asistida con perros abandonan durante las sesiones su estado de retraimiento y soledad en el que está sumido siendo el perro el único nexo de unión entre ellos y el exterior. Ven al perro como un amigo, esto les inspira y evoca recuerdos. Con la ayuda del perro los pacientes interactúan entre si, logrando así que participen en los ejercicios programados tendentes a frenar el avance de la enfermedad o simplemente fomentar la comunicación entre ellos mismos. Tras las sesiones los pacientes mantienen un alto grado de predisposición al trabajo, lo que aprovechan sus cuidadores y terapeutas habituales para seguir desarrollando su trabajo diario con más facilidad.

Nivel físico:

Durante las sesiones se combinan los ejercicios mentales con los físicos, haciendo el perro de motor impulsor transmitiendo a los pacientes su energía y alegría; logrando así que estos realicen ejercicios físicos que les ayude a mantener el tono muscular, ya que de otro modo resulta más difícil de conseguir.

Nivel psicológico:

Como ya hemos dicho, la enfermedad de Alzheimer es una enfermedad mental y degenerativa, por lo que no tiene cura, todos los esfuerzos se centran en contener el avance, para ello los especialistas en enfermedades mentales, neurólogos, psicólogos, etc. vienen trabajando sobre determinadas terapias para mantener la mente ágil y en forma, en algunos casos en donde la enfermedad aún no se encuentra muy avanzada y en otros casos el trabajo de estos especialistas y de los cuidadores que conviven con los pacientes se basa en un re-aprendizaje de lo olvidado con el transcurso de la enfermedad.

De esta forma las sesiones de terapia impartidas por perros y voluntarios se basan en la ejecución de tareas que combinan la capacidad mental del paciente, estimulan la memoria y fuerzan a la realización de ejercicio físico de una forma divertida y sutil, que el enfermo no identifica como una invasión de su privacidad provocada.

Los beneficios se observan a varias escalas:

– Directamente sobre el paciente a través de la observación periódica, pudiendo así constatar el progreso de la actividad.

– A través de sus cuidadores, mediante la observación diaria, trasmitiendo la información a los responsables y voluntarios de la actividad.

– A través de familiares y conocidos mediante manifestaciones y cuestionarios realizados.